domingo, 26 de junio de 2011

Ninfa

Lloro tu muerte cuando pienso en la acabada posibilidad de tenerte. Sufro tu ausencia cuando olvido que pensé en ti cuando dejé de verte; cuando me doy cuenta que pienso en ti como un procedimiento médico. Tu existencia significó la consciencia de la creación de la vida, y al mismo tiempo, la posibilidad de destruirla; tu existencia me aliena: no me pienso dios, pero sí un ser con otra constitución… con otra naturaleza. Bajo mis pies nacen nuevas plantas, verdes retoños de árboles, pero el río se ha quedado estático. Hoy el bosque es abrumadoramente silencioso, y la fuerte lluvia reduce mi vista. Hoy es día de Albinoni y de café sin azúcar.

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