sábado, 1 de enero de 2011

Manifiesto contra el abandono materno

Te siento renacer en cada persona que conozco... eres como el ser universal que existe en el resto de universo que queda en mí. Te busco en cada mujer que conozco, y en la sensibilidad masculina que encuentro. No quiero dormir porque temo perderte en esta vorágine de recuerdos, de caras, de tristezas y de lágrimas. Todo junto como si la humanidad entera viviera en mi insomnio y en mis pocas ganas de dejarlo todo para poder descansar al menos unas horas.

Tengo miedo de perderte... como si las ganas que siento de llorar pudieran compensar la ausencia de tus palabras y de tu voz. Te necesito como me necesito a mí a media noche. Ojalá pudiera ser tú y yo al mismo tiempo, para sentir al menos que esta agua que sale de mis ojos es una experiencia real y no sólo un sueño.

Quiero descansar; encontrar finalmente un lugar dónde quedarme para recordar todas las veces que me (te) perdí sin sentirlo. Quiero encontrar un lugar dónde poder enterrar estas lágrimas. Te extraño en cada paso que doy, en cada decisión que tomo; tu ausencia determina los momentos en los que siento miedo.

Ojalá hubiera alguna forma verbal para poder expresar que tu ausencia es eterna, que estaba/está/estará presente.

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